23 de noviembre

Receta para olvidarme de ti:

Ingredientes:
Tiempo.
Fuerza.

Amor.
Un reproductor de música.
Fuerza de voluntad.

Paso 1: Pensar y reflexionar
Pienso en ti, mucho. Pienso tantas cosas sobre ti, situaciones dónde me gritas, donde aceptas todos tus engaños y mentiras,
donde dejas de ser un extraño y abres tus brazos para recibirme y donde me apartas y me rompes el corazón. La melancolía me drena, pero utilizando la fuerza, seguiré al próximo paso.

Paso 2: Analizar la realidad
Vuelvo a la realidad que me rodea y veo que lo que sucedió fue culpa tuya, que cometí errores como cualquier ser humano,
pero que tú sencillamente me usaste, me quitaste y me humillaste, frente a la gente que me amaba, y que tenía miedo que me vieran feo por estar contigo, por seguirte y por aun después de tus malos tratos, seguí tratándote.

Paso 3: Tristeza
Me dueles, en la piel, en la mente, en la consciencia. Me entristece que me hayas traicionado así, que te hayas aprovechado del amor que te tenía, de la confianza y la esperanza que destrozaste frente a mis ojos. No sé si odiarte, no sé qué hacer, pensé que podía cambiarte, y que por fin me amarías, pero no lo hiciste, en vez de eso, rompiste todo lo que sentía por ti.

Paso 4: Odio
Te detesto, y ojalá fuera lo suficientemente valiente como para decírtelo, como para enfrentarte, para decirte que sé lo que hiciste, y te odio. Te dedico muchísimo resentimiento, porque lo que hiciste me lastimó demasiado, me has lastimado,
y ni siquiera lo sabes, y no te ves arrepentido por ello.

Paso 5: Tristeza, otra vez
Me siento culpable de tus errores, a veces pienso que si no me hubiera dejado usar, si no hubiera sido tan inocente y si hubiese sido lista y no fiarme de ti, no hubieras lastimado a nadie, y me entristece. Me gustaría no ser solo una mancha en tu ropa, tu agujeta que siempre se desabrocha, el pantalón dentro de tu clóset que nunca usas, me gustaría que me amaras, pero de vez en vez se me olvida que debo de ser más fuerte y amarme más de lo que tú pudiste hacerlo.

Paso 6: Aceptación
Eres parte de mi vida y no puedo hacer nada para cambiarlo, las cosas que sucedieron en el pasado fueron tu culpa, no la mía, y no debería de arrepentirme por haber querido ser más cercana a ti. Me decepcionaste, pero no te odio, sigo amándote inmensamente, pero ya no soy tan ingenua, y no me dejo lastimar por tus constantes momentos de narcisismo. Soy fuerte, quizá más fuerte de lo que crees, y no me voy a dejar vencer por ti. Sigo estando contigo, solo que perdiste muchas cosas
que te di y que pensaba darte por tus ridiculices.

Siguiendo estos pasos, podrás no olvidar, sino aceptar a personas que te han hecho daño, y no odiarlas ni tenerles rencor, poner límites, sabiendo que su relación no volverá a ser la misma, pero que no se necesita odio de por medio, y que lo más importante es amarnos a nosotros mismos y vivir en paz con aquellas personas que nos seguiremos topando en la vida, pero que no podemos controlar como son, lo único que podemos controlar es como reaccionamos ante su presencia. No odies, pero no te dejes, y está bien sentirte triste o enfadado, pero siempre y cuando la meta sea la aceptación,
tanto personal como para la realidad que nos rodea.

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